El planeta alberga organismos que desafían el tiempo. Entre ellos, el tardígrado ha persistido durante aproximadamente 600 millones de años, ganándose la reputación de ser la forma de vida más resistente conocida. Más allá de las especies microscópicas, varios animales no invertebrados cuentan con una longevidad extraordinaria. En el ámbito de los vertebrados, el tiburón de Groenlandia destaca como una maravilla de resistencia, superando en siglos la esperanza de vida humana.
El tiburón de Groenlandia habita en las aguas profundas y gélidas de los océanos Atlántico Norte y Ártico, sumergiéndose a profundidades de hasta 7200 pies. Es el único tiburón capaz de prosperar en ambientes tan helados. Debido a que habita en hábitats remotos y de difícil acceso, los encuentros con esta especie son raros, pero se distingue por tener la vida útil más larga conocida de todos los vertebrados. Hasta hace poco, los científicos estimaban su edad basándose en la tasa de crecimiento excepcionalmente lenta del tiburón (menos de media pulgada por año), lo que sugiere que alcanzar su impresionante longitud de más de 19 pies tomaría siglos. Sin embargo, los datos precisos sobre la edad seguían siendo difíciles de alcanzar hasta hace poco.
Todas las pruebas apuntan a una longevidad excepcional. Los lánguidos movimientos del tiburón de Groenlandia, que alcanzan un máximo de menos de 1,8 mph, se complementan con un ciclo de vida prolongado:los individuos no alcanzan la madurez sexual hasta los 100 años, y las hembras experimentan períodos de gestación que oscilan entre 8 y 18 años. Un ritmo de vida tan pausado se correlaciona con una vida más larga.
Estimar la edad ha sido un desafío porque los tiburones de Groenlandia carecen de estructuras calcificadas (como los huesos del oído o los anillos vertebrales) que se utilizan para envejecer a muchas otras especies de peces. Sin estos tejidos duros, los investigadores no tenían marcadores de crecimiento fiables para medir su verdadera edad.
En 2016, los científicos superaron este obstáculo analizando las proteínas dentro de las lentes de los ojos de los tiburones. El estudio, publicado en Science, utilizó la datación por carbono en los núcleos del cristalino de 28 hembras de tiburones de Groenlandia y estimó una esperanza de vida mínima de 272 años. Si bien la datación por carbono no puede determinar edades exactas, los datos revelaron que el espécimen más grande, que medía 5 metros, tenía entre 272 y 512 años, con una edad probable de alrededor de 392 años. Incluso el límite inferior sitúa a la especie en la cima de la longevidad de los vertebrados.
Un tiburón que pueda vivir más de 500 años es extraordinario y sitúa al tiburón de Groenlandia entre los animales más longevos del mundo, superando incluso a muchas tortugas. Los mecanismos subyacentes a esta longevidad son complejos y aún se están investigando, aunque los investigadores han identificado varios factores contribuyentes. El nicho frío y profundo de la especie y su locomoción notablemente lenta han estado implicados desde hace mucho tiempo.
En 2024, Ewan Camplisson, biólogo y estudiante de doctorado en la Universidad de Manchester, presentó una investigación que destacaba que otros peces del Ártico, como el pez lobo del norte, que vive sólo unos 20 años, no comparten la extraordinaria esperanza de vida del tiburón de Groenlandia, a pesar de presiones ambientales similares. El equipo de Camplisson investigó las enzimas metabólicas del tiburón y reveló que su metabolismo permanece estable a través de las edades, una característica que probablemente contribuye a su longevidad.
La combinación de una locomoción lenta, un nicho frío en aguas profundas y un metabolismo que no disminuye con la edad proporciona la base de la resistencia excepcional del tiburón de Groenlandia. Las investigaciones en curso continúan descubriendo factores genéticos adicionales.
En 2025, científicos japoneses que analizaron el genoma del tiburón de Groenlandia identificaron múltiples copias de genes asociados con la señalización NF-κB, un regulador clave de la respuesta inmune y la inflamación. Esta regulación positiva puede mejorar la resistencia a las enfermedades y retrasar el envejecimiento. Además, otros investigadores secuenciaron el genoma y descubrieron 81 copias de genes reparadores del ADN, incluida una variante modificada de TP53 que ayuda a prevenir el desarrollo de tumores. Es probable que estas adaptaciones genéticas desempeñen un papel en la extensión de la vida útil del tiburón.
Descifrar los mecanismos que permiten al tiburón de Groenlandia resistir las enfermedades relacionadas con la edad (como los trastornos cardiovasculares) podría tener implicaciones para la salud humana. Camplisson señaló que los conocimientos de esta especie podrían informar estrategias para mejorar la calidad de vida de la población humana que envejece.