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  • Lo que realmente causa el olor distintivo de los hospitales

    Gorodenkoff/Getty Images

    Los hospitales emiten un olor distintivo que a muchos les resulta desagradable. Ese olor no es casualidad; Proviene de una mezcla de desinfectantes y antisépticos empleados para desinfectar todo, desde pisos hasta instrumentos quirúrgicos. Algunas sustancias químicas, como el alcohol isopropílico y el cloroxilenol (Dettol), cumplen ambas funciones. Si bien estas sustancias son cruciales para el control de infecciones, sus fuertes aromas son un subproducto inevitable.

    Los desinfectantes se aplican ampliamente (paredes, pisos, muebles e instrumentos), mientras que los antisépticos se dirigen a heridas y tejidos corporales. Aunque se usan en volúmenes más pequeños, los antisépticos volátiles como el alcohol isopropílico, el peróxido de hidrógeno, la povidona yodada y el cloruro de benzalconio aún contribuyen al olor general.

    Contrariamente a la creencia popular, los hospitales no dependen de productos químicos para enmascarar otros olores. Existen heridas infectadas, fluidos corporales y gases orgánicos, pero normalmente están confinados en habitaciones individuales. A veces, el personal utiliza aceites esenciales o Vicks® VapoRub en las mascarillas para hacer frente a la situación, mientras que los sistemas HVAC hacen circular aire para eliminar estos olores de las zonas comunes. El olor generalizado, sin embargo, proviene de productos químicos esterilizantes.

    Los desinfectantes comunes incluyen cloro, peróxido de hidrógeno, ácido peracético y amoníaco. El amoníaco, el mismo compuesto que da a los limpiadores domésticos como Windex su fuerte aroma, contribuye al familiar aroma hospitalario.

    Los olores hospitalarios tienen una dimensión psicológica

    Si bien la química explica el origen del olor, la percepción es igualmente importante. El olfato está íntimamente ligado a la memoria; un aroma familiar puede evocar recuerdos vívidos. Los hospitales, asociados con la enfermedad y el estrés, amplifican el impacto de los aromas desinfectantes, haciéndolos más pronunciados.

    Un estudio realizado en Austria en el año 2000 descubrió que introducir una agradable fragancia de naranja en la sala de espera del dentista reducía la ansiedad del paciente. Esto demuestra cómo el aroma puede moldear el estado de ánimo y explica por qué muchos hospitales colocan plantas, flores y aromaterapia de lavanda en las áreas de espera para aliviar el estrés.

    Históricamente, los hospitales olían a algo más que a desinfectantes. Antes del siglo XIX, la teoría de los miasmas (malos olores que causan enfermedades) condujo a una mejor ventilación y eliminación de desechos, mejorando sin darse cuenta la higiene. El cambio hacia la teoría de los gérmenes en la década de 1870 marcó el comienzo del uso sistemático de desinfectantes, consolidando el olor a hospital moderno.

    El inconfundible olor de los hospitales es un recordatorio de la lucha incesante contra las infecciones y, si bien puede resultar incómodo, es un subproducto necesario de la atención médica avanzada.

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