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  • ¿Sigue siendo útil el órgano de Jacobson en humanos? Debates, evidencia e implicaciones

    Vadym Plysiuk/Getty Images

    Para quienes son escépticos con respecto a la evolución, los órganos vestigiales pueden resultar desconcertantes. El cuerpo humano contiene restos de adaptaciones ancestrales que ya no cumplen una función clara en nuestro mundo moderno. Las muelas del juicio, por ejemplo, alguna vez ayudaron a masticar alimentos duros y crudos, pero ahora a menudo se vuelven problemáticas. Un órgano que ha provocado un debate científico continuo es el órgano vomeronasal (OVNO), también conocido como órgano de Jacobson.

    En muchos reptiles, mamíferos y anfibios, el OVN es una estructura bien definida ubicada dentro de la cavidad nasal. Actúa como un detector químico altamente especializado, que permite a los animales percibir feromonas y otras señales químicas de posibles presas, depredadores o parejas. Este sentido especializado puede ser fundamental para la supervivencia y el éxito reproductivo.

    Los humanos, sin embargo, tienen una historia diferente. Análisis recientes sugieren que el OVN humano probablemente sea vestigial y no funcional. Un artículo de 2023 publicado en Surgical &Radiologic Anatomy señalaron que los cirujanos no necesitan tomar precauciones especiales para preservar el OVN durante la cirugía septal, haciéndose eco de la visión histórica del apéndice como un órgano redundante. Sin embargo, como lo ha demostrado la investigación sobre el apéndice, tales suposiciones pueden cambiar con nueva evidencia.

    Un órgano de secretos y comportamiento sexual

    Sr. Suphachai Praserdumrongchai/Getty Images

    No se discute la existencia del OVN en humanos. Estudios anatómicos, resonancias magnéticas, tomografías computarizadas, endoscopias y microscopía electrónica han confirmado su presencia cerca del puente nasal donde el cartílago se une al hueso. Descrito como un "saco ciego", las células sensoriales del OVN son estructuralmente similares a las del sistema olfativo principal, y toman muestras de las sustancias químicas transportadas por el aire cuando el aire pasa por la nariz.

    Aún no se sabe si estas células pueden discernir feromonas específicas. Los estudios muestran que solo entre el 30% y el 60% de las personas poseen un OVN, con una mayor prevalencia en bebés y adultos jóvenes, un patrón que sugiere vestigio, ya que su presencia no parece esencial para alcanzar la madurez sexual o influir en la esperanza de vida.

    A pesar de esto, una revisión de 2018 en The Cureus Journal of Medical Science destacó los beneficios potenciales de mantener un VNO intacto. Un estudio encontró evidencia de actividad del receptor, mientras que otros informaron genes del receptor VNO inactivos en humanos. Los médicos también han informado que el daño al OVN puede alterar el comportamiento sexual, posiblemente a través de conexiones con el nervio craneal N y vías hormonales. Sin embargo, la evidencia definitiva en humanos sigue siendo difícil de alcanzar, lo que mantiene vivo el debate.

    En resumen, si bien el OVN es claramente funcional en muchas especies no humanas, se sigue investigando su papel en los humanos (si es que lo hay). Las investigaciones en curso podrían algún día aclarar si este órgano, alguna vez prometedor, guarda secretos ocultos para la biología y el comportamiento humanos.

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