1. Identificación morfológica: Esto implica examinar las características físicas del organismo, como su forma, tamaño, color y otras características distintivas. Esto se puede hacer utilizando una guía de campo, comparando el organismo con especímenes conocidos o consultando con un experto.
2. Identificación molecular: Esto implica analizar el ADN o el ARN del organismo. Esto se puede hacer utilizando técnicas como código de barras de ADN, que compara una secuencia genética específica con una base de datos de secuencias conocidas. Este método es particularmente útil para identificar organismos que son difíciles de distinguir en base a la morfología sola.