He aquí por qué:
* Las enzimas son sensibles a la temperatura: Las enzimas son proteínas, y su actividad depende en gran medida de la temperatura.
* Temperatura óptima: Cada enzima tiene un rango de temperatura óptimo donde funciona de manera más eficiente.
* Temperatura extrema: Fuera del rango óptimo, la actividad enzimática se ralentiza (bajas temperaturas) o incluso puede detenerse por completo (altas temperaturas, lo que conduce a la desnaturalización).
Otros factores que podrían afectar indirectamente la acción enzimática:
* ph: Cada enzima tiene un rango de pH óptimo. Los cambios en el pH también pueden afectar la actividad enzimática.
* Concentración de sustrato: La concentración de las moléculas sobre las que actúa una enzima (sustrato) también puede influir en la tasa de reacción.
* Presencia de inhibidores: Ciertas moléculas pueden unirse a las enzimas y evitar que funcionen correctamente.
En el contexto de invertebrados acuáticos:
Los cambios en la temperatura del agua, ya sea debido a las variaciones estacionales, la contaminación o el cambio climático, pueden afectar significativamente los procesos enzimáticos dentro de estos organismos, lo que puede afectar su metabolismo, crecimiento y supervivencia.