Similitudes estructurales:
* Tamaño y forma: Tanto los cloroplastos como las mitocondrias son similares en tamaño y forma de bacterias.
* membrana doble: Ambos poseen un sistema de membrana doble, con una membrana externa y una membrana interna. Esto es una reminiscencia de la pared celular y la membrana plasmática de las bacterias.
* ADN circular: Ambos contienen su propio ADN circular, separado del ADN nuclear de la célula. Este ADN es similar en tamaño y estructura al ADN bacteriano.
* ribosomas: Ambos orgánulos tienen sus propios ribosomas, que son más pequeños y estructuralmente diferentes de los ribosomas que se encuentran en el citoplasma eucariota. Estos ribosomas son más similares a los que se encuentran en las bacterias.
similitudes funcionales:
* Replicación independiente: Pueden replicarse independientemente de la división nuclear de la célula, similar a cómo se replican las bacterias.
* Síntesis de proteínas: Sintetizan algunas de sus propias proteínas utilizando su propio ADN y ribosomas, similar a cómo las bacterias producen sus propias proteínas.
* Funciones metabólicas: Juegan un papel crucial en la producción de energía y el metabolismo, similar a las actividades metabólicas de las bacterias. Los cloroplastos realizan fotosíntesis, convirtiendo la energía de la luz en energía química, mientras que las mitocondrias son responsables de la respiración celular, convirtiendo los nutrientes en energía utilizable.
Evidencia genética:
* Similitud de secuencia: Las secuencias de ADN de cloroplastos y mitocondrias están más cerca de las de las bacterias que del ADN nuclear de sus células huésped.
* Transferencia de genes: Hay evidencia de transferencia de genes de cloroplastos y mitocondrias al genoma nuclear de sus células huésped, lo que respalda aún más su origen bacteriano.
La teoría endosimbiótica:
Las notables similitudes entre los cloroplastos y las mitocondrias y las bacterias respaldan fuertemente la teoría endosimbiótica. Esta teoría sugiere que las antiguas células eucariotas envolvieron bacterias fotosintéticas (que conducen a cloroplastos) y bacterias aeróbicas (que conducen a mitocondrias). Estas bacterias no fueron digeridas, sino que formaron una relación simbiótica con la célula huésped, proporcionando energía a cambio de un entorno protegido. Con el tiempo, estas bacterias se convirtieron en los orgánulos que conocemos hoy, perdiendo algunas de sus funciones independientes y integradas en la célula eucariota.
Si bien la teoría endosimbiótica sigue siendo la explicación dominante del origen de los cloroplastos y las mitocondrias, la investigación en curso continúa desentrañando la compleja historia de estos orgánulos fascinantes.