1. Variación: Las personas dentro de una población exhiben variación en sus rasgos. Estas variaciones pueden estar en características físicas, comportamientos o incluso cosas como la resistencia a las enfermedades. Esta variación a menudo es impulsada por mutaciones en el ADN, pero también puede verse influenciada por factores ambientales.
2. herencia: Los descendientes heredan los rasgos de sus padres, aunque no siempre en una copia exacta. Algunos rasgos se transmiten más fácilmente que otros, y esto juega un papel crucial en la dirección de la evolución.
3. Selección natural: En un entorno determinado, algunas variaciones hacen que un individuo sea más probable que sobreviva y se reproduzca con éxito que otras. Es más probable que estos rasgos "favorables" se transmitan a las generaciones futuras, lo que lleva a un cambio gradual en la población general a lo largo del tiempo.
Estos tres componentes trabajan juntos para impulsar el proceso de evolución. Es importante tener en cuenta que la evolución no es un proceso orientado a objetivos. No hay un organismo "perfecto" predeterminado. Es simplemente una respuesta al entorno en constante cambio, lo que hace que los organismos se adapten mejor a su entorno.