1. Mayor eficiencia: Las células especializadas están optimizadas para funciones específicas. Esto significa que pueden realizar sus tareas de manera mucho más eficiente que si estuvieran tratando de hacer todo. Por ejemplo, las células musculares están diseñadas para la contracción, las células nerviosas para las señales de transmisión y las células digestivas para descomponer los alimentos. Esta división del trabajo permite un uso más eficiente de los recursos y la energía.
2. Mayor complejidad: Las células especializadas permiten el desarrollo de tejidos complejos, órganos y sistemas de órganos. Esta complejidad permite una gama más amplia de habilidades, como el movimiento, la percepción sensorial y los comportamientos complejos. También permite a los organismos adaptarse a una gama más amplia de entornos y realizar tareas más especializadas.
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