1. Piel: Esta es la primera línea de defensa del cuerpo. Es una capa dura y continua que actúa como una barrera física contra las bacterias, virus, hongos y parásitos. La piel también tiene un pH ligeramente ácido y secreta sustancias antimicrobianas que disuaden aún más a los invasores.
2. Membranas mucosas: Estos bordean los tractos respiratorios, digestivos y urinarios. Secretan moco, una sustancia pegajosa que atrapa a los patógenos y evita que ingresen tejidos más profundos. Los cilios, pequeñas estructuras similares al cabello presentes en algunas membranas mucosas, también pueden ayudar a barrer a los invasores atrapados.
3. Cilia: Estas pequeñas proyecciones en forma de cabello se alinean en el tracto respiratorio y ayudan a barrer la mucosidad y los patógenos atrapados, evitando que ingresen a los pulmones.
4. Lágrimas: Estos contienen lisozima, una enzima que descompone las paredes celulares bacterianas. También ayudan a lavar objetos extraños de los ojos.
5. Saliva: Esto también contiene lisozima, así como otras sustancias antimicrobianas que ayudan a matar bacterias en la boca.
6. Ácido estomacal: El ambiente altamente ácido del estómago mata a las bacterias más ingeridas.
7. Flora normal: El cuerpo humano alberga una población diversa de microbios llamado Flora Normal, que compite con invasores dañinos por recursos y espacio, lo que dificulta que los patógenos se establezcan.
8. Fluidos corporales: Las secreciones como orina y secreción vaginal ayudan a eliminar las bacterias y evitar que se colonizaran.
Estas barreras físicas trabajan juntas para formar la primera línea de defensa contra los organismos invasores. Si se violan estas barreras, el sistema inmunitario del cuerpo se activa para luchar contra la infección.