1. Características físicas: Esto incluye características como la forma del cuerpo, el tamaño, la estructura y la presencia o ausencia de órganos específicos. Por ejemplo, los mamíferos están clasificados por su pelaje, glándulas mamentarias y sangre cálida.
2. Relaciones genéticas: Los biólogos analizan las secuencias de ADN para determinar qué tan estrechamente relacionados están los diferentes organismos. Esta es una herramienta poderosa para comprender la historia evolutiva y aclarar las relaciones entre las especies.
3. Historia evolutiva: Esto considera el linaje de un organismo y sus relaciones con otros organismos. Esto se puede inferir a través de registros fósiles y el análisis de las características compartidas.
Estos tres factores trabajan juntos para crear un sistema de clasificación robusto y significativo que refleje la diversidad e interconexión de la vida en la Tierra.