Ciclo de descomposición:
* descomponedores: Las bacterias y los hongos son los principales descomponedores en los ecosistemas. Desglosan la materia orgánica muerta, como hojas caídas, animales muertos y productos de desecho, en compuestos inorgánicos más simples.
* Liberación de nutrientes: Este proceso de descomposición libera nutrientes como nitrógeno, fósforo y carbono en el suelo y la atmósfera, lo que los hace disponibles para que otros organismos los usen.
* reciclaje: Al romper la materia orgánica, las bacterias y los hongos esencialmente reciclar nutrientes, evitando que se encerren en organismos muertos.
Ciclo de nutrientes:
* fijación de nitrógeno: Algunas bacterias pueden fijar el nitrógeno atmosférico en formas utilizables por plantas (amoníaco y nitratos). Este proceso es crucial para el crecimiento de las plantas y el ciclo general de nitrógeno.
* hongos micorrícicos: Muchos hongos forman relaciones simbióticas con plantas, llamadas micorrizas. Estos hongos ayudan a las plantas a acceder a los nutrientes, particularmente al fósforo, del suelo.
* ciclismo fosfato: Algunas bacterias y hongos están involucrados en el ciclo del fósforo, descomponen el fosfato orgánico y lo liberan en el suelo para la absorción de la planta.
Otros ciclos:
* Ciclo de carbono: Tanto las bacterias como los hongos juegan un papel en el ciclo del carbono al liberar dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera a través de la respiración durante la descomposición.
* ciclo de azufre: Ciertas bacterias están involucradas en el ciclo de azufre, convirtiendo los compuestos de azufre en formas utilizables por plantas y otros organismos.
En resumen:
Las bacterias y los hongos son componentes esenciales de varios ciclos en el medio ambiente, que actúan como descomponedores y recicladores de nutrientes. Sus actividades ayudan a mantener el equilibrio de nutrientes en los ecosistemas, asegurando la disponibilidad continua de recursos para todos los organismos.