Si bien no es el primero en proponer esta idea, el famoso experimento de matraz de cuello de cisne de Pasteur en la década de 1860 proporcionó una fuerte evidencia contra la teoría prevaleciente de la generación espontánea y demostró definitivamente que las bacterias se originan en las bacterias existentes, no de la materia no viva.
Su trabajo fue crucial para establecer la teoría de la enfermedad de los gérmenes y revolucionar nuestra comprensión de la microbiología.