1. Registro fósil:
* Ejemplo: La progresión gradual de la evolución del caballo, documentada por fósiles que muestran cambios en la longitud de la pierna, la estructura del diente y el tamaño general, lo que demuestra la adaptación a entornos cambiantes.
* Cómo admite la evolución: Los fósiles proporcionan un registro directo de formas de vida pasadas, que muestran cómo las especies han cambiado con el tiempo y cómo han surgido nuevas especies. La secuencia de fósiles en capas de rocas revela una progresión de organismos más simples a más complejos, lo que respalda la idea de descendencia común.
2. Anatomía comparativa:
* Ejemplo: Las estructuras óseas similares de las extremidades anteriores de humanos, murciélagos, ballenas y caballos, a pesar de sus diferentes funciones (caminar, volar, nadar, correr), lo que sugiere un antepasado común.
* Cómo admite la evolución: Las similitudes en las estructuras anatómicas entre diferentes organismos, incluso si tienen diferentes funciones, sugieren una historia evolutiva compartida. Esto se conoce como homología y señala a un antepasado común desde el cual estos organismos divergieron.
3. Biología molecular:
* Ejemplo: El código genético (la relación entre las secuencias de ADN y los aminoácidos) es notablemente similar en todos los organismos vivos, desde bacterias hasta humanos. Esto indica un origen evolutivo compartido.
* Cómo admite la evolución: Las similitudes en secuencias de ADN, estructura de proteínas y código genético entre diferentes especies proporcionan evidencia convincente de ascendencia común. Esto es especialmente fuerte para especies estrechamente relacionadas, que comparten más similitudes genéticas. El análisis de estas relaciones genéticas también puede ayudar a reconstruir árboles evolutivos y estimar los tiempos de divergencia.