Mutágenos físicos:
* Radiación ionizante: Los rayos X, los rayos gamma y los rayos cósmicos pueden causar descansos en hebras de ADN, lo que lleva a mutaciones. Esta es la razón por la cual los profesionales médicos tienen cuidado de minimizar la exposición a estas formas de radiación.
* Radiación ultravioleta (UV): Encontrado a la luz solar, la radiación UV puede causar dímeros de timina en el ADN, que son mutaciones que pueden conducir al cáncer de piel.
Mutagens químicos:
* Agentes alquilantes: Estos productos químicos agregan grupos alquilo a las bases de ADN, alterando su estructura y función. Los ejemplos incluyen ciclofosfamida (utilizada en quimioterapia) y gas mostaza (un agente de guerra química).
* Análogos base: Estos productos químicos son similares a las bases de ADN normales y pueden incorporarse al ADN durante la replicación, lo que lleva a emparejamientos de bases incorrectos. Un ejemplo es 5-bromouracilo, que puede sustituir la timina.
* Agentes intercalantes: Estas moléculas se insertan entre pares de bases de ADN, distorsionando la doble hélice y conduciendo a errores en la replicación. Un ejemplo es el bromuro de etidio, que se utiliza en laboratorios de biología molecular para manchar el ADN.
* Agentes oxidativos: Estos productos químicos pueden dañar el ADN oxidando las bases, lo que lleva a mutaciones. Un ejemplo es el peróxido de hidrógeno.
Mutágenos biológicos:
* virus: Algunos virus, como el papiloma humano (VPH), pueden integrar su material genético en el genoma del huésped, lo que lleva a mutaciones y potencialmente al cáncer.
* Transposones: Estos son "genes de salto" que pueden moverse dentro del genoma, causando mutaciones al interrumpir la función del gen.
* bacterias: Algunas bacterias, como Helicobacter pylori, pueden causar mutaciones en el ADN de las células estomacales, aumentando el riesgo de cáncer de estómago.
Es importante tener en cuenta que no todas las exposición a los mutágenos conducirán al cáncer u otras enfermedades. Nuestras células tienen mecanismos de reparación para fijar muchos tipos de daño en el ADN. Sin embargo, la exposición repetida o de alto nivel puede abrumar estos mecanismos, aumentando el riesgo de mutaciones y enfermedades.