* Variación: Los individuos dentro de una población tienen variaciones en sus rasgos, a menudo debido a diferencias genéticas.
* Competencia: Los organismos compiten por recursos limitados como alimentos, agua, refugio y compañeros.
* Supervivencia y reproducción: Las personas con rasgos que los hacen más adecuados para su entorno tienen más probabilidades de sobrevivir y reproducirse, transmitiendo esos rasgos ventajosos.
* Reproducción diferencial: Las personas con rasgos menos ventajosos tienen menos probabilidades de sobrevivir y reproducirse, lo que lleva a una disminución en esos rasgos dentro de la población.
* Cambio gradual: En muchas generaciones, este proceso de supervivencia del más apto conduce a un cambio gradual en los rasgos de la población general, lo que los hace mejor adaptado a su entorno. Esta es la evolución.
En términos más simples:
Imagina una población de conejos. Algunos tienen piel marrón, algunos tienen pelaje blanco. En un entorno forestal, la piel marrón ayuda a los conejos a mezclarse y evitar depredadores. Los conejos marrones tienen más probabilidades de sobrevivir, reproducirse y pasar sus genes de piel marrón. Con el tiempo, más conejos en la población tendrán pelaje marrón. Esta es la selección natural que conduce a la evolución.
Puntos clave:
* La selección natural actúa sobre los individuos, pero la evolución ocurre a nivel de población.
* La evolución no es un proceso orientado a objetivos. Es una respuesta a las presiones ambientales cambiantes.
* La selección natural no es el único factor que contribuye a la evolución. Otros mecanismos como la deriva genética y el flujo de genes también juegan un papel.
En esencia, la selección natural es el mecanismo que impulsa la evolución. Es el proceso de "supervivencia del más apto" lo que conduce a cambios en la composición genética de las poblaciones a lo largo del tiempo, lo que resulta en las diversas formas de vida que vemos hoy.