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Las preguntas sobre los límites del universo empujan a la ciencia a un territorio filosófico e incluso espiritual. Los límites espaciales o temporales del cosmos están más allá de la observación directa, por lo que cualquier conclusión, científica o de otro tipo, sigue siendo especulativa. Sin embargo, la astrofísica moderna ofrece hipótesis informadas basadas en observaciones cada vez más detalladas, combinando deducción rigurosa con inferencia imaginativa.
Para responder a lo que hay más allá del espacio es necesario definir primero el borde del propio “espacio”, una tarea que ha dejado perplejos a los astrofísicos durante décadas y ha generado varias teorías contrapuestas. El universo puede ser infinito o puede estar limitado por un sustrato preexistente que existió antes del Big Bang. A pesar de la creciente precisión de observación, todavía nos falta evidencia definitiva de cualquier exterior al espacio exterior.
Edwin Hubble, cuyo trabajo pionero descubrió galaxias más allá de la Vía Láctea, midió sus velocidades de recesión y demostró que el universo se está expandiendo. Al extrapolar matemáticamente esta expansión hacia atrás, los científicos determinaron que el cosmos comenzó hace aproximadamente 13.800 millones de años, un momento que ahora se denomina Big Bang. Este evento representa un límite inferior temporal para el universo. Un estudio de Harvard aclara que el Big Bang surge naturalmente de la teoría de la relatividad general de Einstein, que describe el espacio mismo como una expansión dinámica.
Dado que el Big Bang establece el límite temporal más temprano, los objetos observables más lejanos son también los más antiguos, ya que se encuentran aproximadamente a 13.800 millones de años luz de distancia. Sin embargo, el universo primitivo era un plasma opaco y caliente que bloqueaba la luz visible, por lo que el verdadero límite se encuentra más allá de estos horizontes visibles. Además, la expansión del universo se está acelerando, lo que significa que los fotones de regiones distantes tardan más en llegar a nosotros de lo que se pensaba. El astrofísico J.RichardGott y sus colegas han estimado que el radio del universo observable es de unos 45.700 millones de años luz.
Cuando hablamos de "espacio exterior", nos referimos a toda la materia, la energía y el espacio-tiempo más allá de la atmósfera de la Tierra, lo que los astrofísicos llaman el universo. Proponer una región externa presupone un borde, un concepto que entra en conflicto con las leyes de conservación:las partículas necesitarían interactuar con este límite de una manera físicamente consistente, lo cual no observamos. En consecuencia, los físicos rechazan la noción de un borde afilado similar a una burbuja y en su lugar describen el cosmos como si tuviera una curvatura compleja, posiblemente no euclidiana, que puede envolverse sobre sí misma o extenderse infinitamente.
Imaginar un borde nos obliga a preguntarnos qué hay del otro lado, si es que hay algo. Cualquiera que sea eso, habría existido antes del Big Bang y, por definición, pertenecería al mismo marco físico que dio origen a nuestro universo. Si el cosmos no tiene límites, podría ser infinito, una noción que desafía a muchos científicos porque un espacio infinito contendría todas las configuraciones concebibles. La verdad probablemente se encuentra en algún punto entre estos extremos, aunque una respuesta definitiva sigue siendo difícil de alcanzar.