Esta placa de aluminio anodizado dorado se colocó en la Pioneer 10 antes de su lanzamiento el 2 de marzo de 1972. Diseñada por Carl, Linda Sagan y Frank Drake, la placa tenía como objetivo transmitir mensajes a seres extraterrestres. (Nota:la placa completa no se muestra aquí). NASA/Getty Images
El astrónomo senior de SETI Seth Shostak Sostiene que la humanidad debe estar preparada no sólo para encontrar vida extraterrestre sino también sus inteligencias artificiales. Señala nuestro rápido desarrollo de la inteligencia artificial, la computación en la nube y los exploradores robóticos como evidencia de que una civilización extraterrestre podría construir sistemas comparables.
Comunicarse con un extraterrestre sensible ya es un desafío formidable. La cuestión se vuelve aún más compleja cuando el destinatario es una máquina. Si bien las matemáticas que utilizamos para codificar señales pueden parecernos universales, pueden parecer arbitrarias para una mente extraterrestre, ya sea orgánica o sintética. Por ejemplo, nuestras convenciones en torno a bits, bytes y kilobytes son elecciones de ingeniería, no constantes universales.
Shostak cree que las máquinas alienígenas tratarán nuestras transmisiones de la misma manera que analizamos idiomas desconocidos. Al detectar patrones, repeticiones y redundancias, pueden reconocer que una señal es deliberada e inteligente.
Sugiere además que enviar grandes volúmenes de datos podría ayudar a la comprensión. En lugar de depender de pruebas matemáticas abstractas de inteligencia, una transmisión rica en datos permite que una máquina alienígena construya un léxico:asocie "vehículo de cuatro ruedas" con "automóvil", por ejemplo, y luego infiera verbos a partir de secuencias contextuales.
Shostak utiliza la analogía de la Biblioteca del Congreso:si una sonda extraterrestre escaneara la colección digital, aprendería rápidamente los sustantivos y las imágenes asociadas. Comprender las palabras de acción sería más difícil, pero la máquina aún podría deducir patrones, de forma muy parecida a como aprendemos a leer.
Si bien nuestras transmisiones de radio y rayos láser tienen un alcance limitado y sondas como Pioneer y Voyager se degradan con el paso de los siglos, el mero descubrimiento de tales artefactos aún podría ofrecer información valiosa sobre nuestra cultura tecnológica.
Shostak compara el escenario con una hipotética Santa María que llega a la costa. Los nativos americanos podían examinar el metal, la tela y el timón del barco, deduciendo el nivel de sofisticación técnica que lo produjo, incluso sin comunicación directa.
Cada una de las dos naves espaciales Voyager lanzadas en 1977 lleva un disco fonográfico chapado en oro de 12 pulgadas que reproduce imágenes y sonidos de la Tierra. NASA.
Según Shostak, los encuentros extraterrestres con sondas son poco probables, pero la tecnología en sí intrigará a las máquinas extraterrestres mucho más que las placas simbólicas. Equipar las sondas con abundantes datos y dejar que una IA alienígena descifre el resto es el enfoque recomendado para el primer contacto.
En esencia, mientras mantengamos protocolos de comunicación consistentes y proporcionemos amplios datos, las máquinas alienígenas deberían poder reconocer e interpretar nuestros mensajes. El tiempo y el esfuerzo que inviertan dependerá de sus prioridades y de los límites de su programación, pero el primer contacto probablemente dejará una impresión imborrable en ambas partes.