Propiedades compartidas:
* Autoensamblaje: Tanto las microesferas como los coacervados se forman espontáneamente a partir de moléculas más simples. Las microesferas están hechas de proteinoides (moléculas similares a las proteínas) que se agregan en el agua, mientras que los coacervados se forman a partir de mezclas de biopolímeros como proteínas y carbohidratos.
* Organización interna: Poseen un límite que los separa de su entorno, dándoles una apariencia de estructura interna.
* absorción selectiva: Ambas estructuras han mostrado cierta capacidad para absorber moléculas de su entorno, aunque esto es muy básico y no tan controlado como en las células.
* crecimiento: Pueden aumentar de tamaño absorbiendo más moléculas.
Diferencias clave:
* No hay membranas biológicas verdaderas: Las microesferas y los coacervados carecen de las membranas de bicapa de fosfolípidos complejos que definen los límites celulares.
* Sin metabolismo: Carecen de los intrincados procesos metabólicos que permiten a las células vivas obtener energía, sintetizar biomoléculas y mantener la homeostasis.
* Sin material genético: No contienen ADN o ARN, el plan para la vida y la herencia.
* Sin reproducción: No pueden replicarse de forma independiente.
En resumen: Si bien las microesferas y los coacervados comparten algunas similitudes superficiales con las células, son estructuras significativamente más simples que carecen de las características esenciales de la vida. Son modelos fascinantes que nos ayudan a comprender los posibles orígenes de la vida, pero no son organismos vivos.