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Isaac Newton, posiblemente el científico más influyente de la historia, articuló sus tres leyes del movimiento a la edad de 23 años. Estos principios fundamentales impulsaron el desarrollo del cálculo y la física moderna.
Durante casi tres siglos, la primera ley de Newton ha sido considerada la piedra angular de la mecánica clásica. Sin embargo, estudios recientes sugieren que la redacción ampliamente aceptada puede ocultar un error sutil pero significativo.
Un artículo de 2022 elaborado por investigadores de la Universidad de Cambridge sostiene que la intención original de Newton era más amplia que la interpretación común. Argumentan que la traducción tradicional al inglés de la primera ley ha tergiversado su alcance.
Newton publicó los Principia en 1687, escritos originalmente en latín. La primera edición completa en inglés no se publicó hasta 1729, más de cuarenta años después de la obra original. Esta traducción retrasada puede haber introducido un matiz involuntario.
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La frase comúnmente citada («Un cuerpo en reposo permanece en reposo y un cuerpo en movimiento permanece en movimiento a menos que actúe sobre él una fuerza externa») omite el escenario de un cuerpo que ya experimenta una fuerza. En física, se dice que un cuerpo así está bajo "fuerza impresa" y puede acelerar.
La redacción latina de Newton menciona tanto un cuerpo en reposo como un cuerpo en movimiento, pero no hace referencia explícita a un cuerpo en aceleración, uno bajo una fuerza. La ambigüedad surge en parte porque el “movimiento” a menudo se interpreta como velocidad constante en lugar de aceleración.
En el centro de la mala traducción se encuentra la palabra latina quatenus , que según el equipo de Cambridge se tradujo incorrectamente como "a menos que" cuando debería decir "en la medida". Esta sutil diferencia amplía la aplicabilidad de la ley para incluir cuerpos que ya están sujetos a fuerzas.
Según la interpretación corregida, un cuerpo que experimenta una fuerza permanece gobernado por la primera ley cuando actúan sobre él fuerzas adicionales. La ley no impide la aceleración; simplemente dicta que los cambios en el movimiento surgen de fuerzas impresas.
Los investigadores de Cambridge proponen una traducción revisada:"Cada cambio en el estado de movimiento de un cuerpo se debe a fuerzas impresas" o, alternativamente, "Los cuerpos sólo se aceleran por la fuerza". Estas formulaciones se alinean más estrechamente con el latín original de Newton y reflejan la verdadera intención de la primera ley.