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  • Por qué convertir plomo en oro sigue siendo un desafío extremo

    Rdeka/Shutterstock

    En la época medieval, los alquimistas emprendieron la legendaria búsqueda de transmutar el plomo en oro. A pesar de su incesante experimentación, nunca lo consiguieron. La comprensión actual de la química explica precisamente por qué; sin embargo, la transformación fundamental sigue estando en gran medida fuera de nuestro alcance.

    Su fracaso se debió a la falta de conocimiento sobre la estructura atómica. La tabla periódica, presentada en el siglo XIX, aclaró que cada elemento posee una identidad única. Los alquimistas pensaban que todos los metales estaban unidos por un espíritu universal y que los metales preciosos eran simplemente formas purificadas de los comunes. Imaginaron la transmutación como una forma de convertir el plomo en oro.

    La ciencia moderna confirma que transmutar plomo en oro no sólo es impráctico:requiere alterar los núcleos atómicos, una hazaña que exige una inmensa energía y equipos sofisticados. Si bien los alquimistas carecían de tales herramientas, hoy podemos modificar elementos, pero el proceso es extraordinariamente costoso y produce un valor económico insignificante.

    Solo podemos producir unos pocos átomos de oro a la vez

    Belish/Shutterstock

    La transformación de elementos a escala atómica requiere un acelerador de partículas, con el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) en el CERN como el más poderoso del mundo. El LHC impulsa partículas a velocidades superiores al 99,999% de la luz, creando colisiones que pueden reorganizar las partículas nucleares. Estos aceleradores pueden incluso generar antimateria, en marcado contraste con el humilde átomo de oro.

    Los alquimistas apuntaron al plomo debido a su densidad similar a la del oro, lo que sugiere una conexión oculta. En realidad, el oro (79 protones) y el plomo (82 protones) difieren en sólo tres números atómicos, lo que significa que la transmutación requeriría extraer tres protones de los núcleos de plomo, una tarea nada trivial.

    En mayo de 2025, investigadores del CERN informaron que se habían producido núcleos de oro a partir de colisiones de plomo en el LHC. La operación sigue siendo ineficaz:la mayoría de las interacciones producen talio y mercurio, elementos que están a uno o dos protones del plomo. Durante tres años, generaron aproximadamente 89 mil millones de núcleos de oro, una masa de sólo 29 billonésimas de gramo. Además, estos núcleos se desintegran en aproximadamente un microsegundo, por lo que prácticamente no ofrecen oro utilizable.




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