1. Observación: Esta es la piedra angular de la ciencia. Simplemente implica notar y grabar cuidadosamente lo que ve, escuchar, oler, probar o sentir. Esto puede ser tan básico como mirar una flor y señalar su color, o puede ser tan complejo como estudiar las estrellas a través de un telescopio.
2. Medición: La medición implica cuantificar sus observaciones. Puede ser tan simple como usar una regla para medir la longitud de un objeto o tan complejo como el uso de instrumentos sofisticados para medir la masa de una partícula subatómica.
3. Comparación: Esto implica comparar diferentes observaciones o mediciones para encontrar similitudes y diferencias. Puede ser tan simple como comparar el tamaño de dos manzanas o tan complejo como comparar la composición genética de dos especies.
4. Experimentación: Esto implica diseñar y realizar experimentos para probar una hipótesis. Un experimento simple podría ser probar si una planta crece mejor al sol o en la sombra. Los experimentos más complejos pueden implicar condiciones cuidadosamente controladas y múltiples variables.
5. Clasificación: Esto implica agrupar observaciones u objetos similares basados en características compartidas. Un ejemplo simple es clasificar a los animales en categorías como mamíferos, pájaros y reptiles.
Si bien estas técnicas pueden parecer simples, forman la base de toda la investigación científica. Al utilizar estas técnicas, los científicos pueden recopilar evidencia, analizar datos y llegar a conclusiones que conducen a nuevos descubrimientos y avances.
En última instancia, la técnica "más simple" depende de la pregunta científica específica que se está investigando. Incluso las técnicas científicas más sofisticadas dependen de estos principios básicos.