Por AlanOsborne – Actualizado el 24 de marzo de 2022
La resistividad y la conductividad son propiedades eléctricas fundamentales que determinan qué tan bien un material permite el flujo de corriente eléctrica. Si bien ambos términos se usan a menudo indistintamente, describen aspectos opuestos del comportamiento de un conductor.
La resistividad (ρ) mide la oposición que presenta un material a la corriente eléctrica por unidad de longitud y sección transversal. Se expresa en ohmímetros (Ω·m). Una alta resistividad significa que el material resiste el flujo de corriente, convirtiendo más energía eléctrica en calor. Por ejemplo, la resistividad del cobre a 20°C es de aproximadamente 1,68×10⁻⁸Ω·m, lo que lo convierte en un excelente conductor.
La conductividad (σ) es la inversa de la resistividad y cuantifica la facilidad con la que un material permite que la corriente eléctrica lo atraviese. Se mide en siemens por metro (Sm⁻¹). Los buenos conductores como el cobre tienen σ ≈5,96×10⁷Sm⁻¹, mientras que los materiales aislantes como el caucho tienen valores muchos órdenes de magnitud más bajos.
Como σ=1/ρ, las dos propiedades son recíprocas:a medida que aumenta la conductividad, disminuye la resistividad y viceversa. En consecuencia, una sustancia no puede exhibir simultáneamente una alta conductividad y una alta resistividad.
Comprender la resistividad y la conductividad guía la selección de materiales en ingeniería:
En resumen, la resistividad y la conductividad brindan información complementaria sobre el comportamiento eléctrico de un material, lo que permite tomar decisiones de diseño informadas en toda la tecnología, la industria y la investigación.