Por Jolie Keitel
Actualizado el 24 de marzo de 2022
Una lámpara fluorescente, también conocida como tubo fluorescente, es una luz de descarga de gas que genera iluminación excitando vapor de mercurio con electricidad. La radiación ultravioleta resultante activa una capa de fósforo, produciendo luz visible. Las lámparas fluorescentes compactas (CFL), que alguna vez estuvieron limitadas al uso comercial, ahora son comunes en hogares y oficinas.
Los tubos fluorescentes dependen de un balastro para impulsar la corriente eléctrica a través del gas. Los balastros modernos funcionan a frecuencias superiores a 5 kHz, lo suficientemente altas como para que el ojo perciba la luz como constante. Los balastros de baja calidad o defectuosos pueden carecer de una regulación adecuada o de capacitancia suficiente, lo que produce una modulación visible de 100/120 Hz que aparece como un parpadeo.
Algunas personas son particularmente sensibles a esta modulación. Las variaciones percibidas pueden provocar fatiga visual, malestar, dolores de cabeza y, en casos graves, migrañas. Las primeras investigaciones, como el estudio de 2003 realizado por Simeon D. y sus colegas en el Journal of Clinical Psychiatry, sugirieron un vínculo entre el parpadeo fluorescente y los movimientos repetitivos en niños autistas, aunque estudios posteriores no han confirmado estos hallazgos.
Cuando un dispositivo no enciende o parpadea, siga estos pasos:
Debido a que los balastros son el componente más caro, confirme un defecto antes de reemplazarlo:compare precios y considere si vale la pena actualizar el dispositivo en sí.
Para determinar si un tubo está defectuoso:
Las lámparas fluorescentes son significativamente más eficientes que las bombillas incandescentes:
Estas ventajas hacen que la iluminación fluorescente sea una opción popular tanto para aplicaciones comerciales como residenciales.