Por John Papiewski
Actualizado el 24 de marzo de 2022
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Todos estamos familiarizados con los imanes que se adhieren a los refrigeradores y a los juguetes con los que jugamos. Se trata de imanes permanentes:conservan su atracción magnética durante años. Los electroimanes, por el contrario, se vuelven magnéticos sólo cuando la electricidad pasa a través de ellos. Cuando se corta la energía, el magnetismo desaparece. Los electroimanes están en todas partes, desde electrodomésticos hasta máquinas industriales, e incluso puedes construir uno sencillo en casa.
Un electroimán básico está formado por tres componentes esenciales:
Cuando la batería está conectada, la corriente eléctrica fluye a través de la bobina de alambre, creando un campo magnético que magnetiza el núcleo de hierro.
Con la batería conectada, los extremos del núcleo de hierro se convierten en potentes imanes capaces de levantar pequeños trozos de hierro o acero. Desconecta la batería y el campo magnético colapsa, dejando que el metal se caiga. La principal ventaja de un electroimán sobre uno permanente es la capacidad de encenderlo y apagarlo a voluntad.
Muchos dispositivos cotidianos contienen electroimanes ocultos:
Aquí tienes un experimento sencillo que puedes probar:
Esta actividad práctica demuestra los principios del electromagnetismo y las consideraciones de seguridad al trabajar con corriente eléctrica.