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Los seres humanos se encuentran al borde de un cambio transformador a medida que la tecnología se acelera a un ritmo sin precedentes. Klaus Schwab, presidente del Foro Económico Mundial, describe la ola actual como una “fusión de tecnologías que desdibuja las líneas entre las esferas física, digital y biológica”, marcando el inicio de la cuarta revolución industrial. La evolución de la robótica, la inteligencia artificial, la nanotecnología y campos relacionados promete resultados nunca antes vistos por la humanidad.
El progreso en la revolución tecnológica es exponencial, no lineal. Para 2021, los investigadores proyectaron que los robots absorberían el 6% de los empleos estadounidenses, principalmente en servicios al consumidor, transporte y logística. Sin embargo, el Foro Económico Mundial advierte que el 65% de los estudiantes de hoy ocuparán roles que hoy no existen.
Los robots actuales son predominantemente máquinas estacionarias que mejoran la precisión y la seguridad en las líneas de fabricación, desde la automoción hasta la aeroespacial, la electrónica y las cadenas de suministro médicas. A diferencia de los robots bípedos de la ciencia ficción, estas unidades tienen tareas específicas y trabajan incansablemente para lograr una calidad repetible que los humanos luchan por igualar.
El trabajo trasciende los ingresos; ofrece satisfacción, propósito y la oportunidad de ayudar a los demás. Incluso los ganadores de la lotería a menudo continúan trabajando por la sensación de logro que les proporciona. A medida que las tecnologías emergentes crean funciones que no existían hace una década, la previsión y la educación específica se vuelven esenciales para asegurar el empleo en el futuro.
En el sector sanitario, la startup Arterys puede analizar una resonancia magnética cardíaca en 15 segundos frente a la evaluación de un radiólogo de 45 minutos. Un robot autónomo de tejidos inteligentes superó a los cirujanos en una prueba de reparación intestinal de cerdos. La robótica también se está infiltrando en el derecho, las finanzas, la aviación y la defensa, y ahora supera a los humanos en tareas específicas.
Martin Ford, autor de El ascenso de los robots , sostiene que las máquinas de aprendizaje pueden seguir el trabajo humano en cualquier sector, en lugar de simplemente reemplazar a los trabajadores. Alex Williams, en un artículo del NewYorkTimes de 2017, señaló que hoy en día los niños ven a los robots como socios en lugar de competidores. Si bien la automatización puede desplazar ciertos puestos de trabajo, normalmente genera otros nuevos. Un estudio de la Universidad de Oxford predice que la mitad de los empleos existentes podrían automatizarse dentro de 25 años, pero también que surgirán innumerables roles nuevos, como detectives de datos, gerentes de negocios de IA, analistas cibernéticos y coordinadores de robots.
En resumen, el futuro del trabajo no se definirá por una simple pérdida de empleos, sino por una transformación que combine el ingenio humano con la eficiencia robótica, abriendo vías para carreras que eran inimaginables hace apenas unos años.