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De 1791 a 1867, el químico e inventor inglés Michael\u00a0Faraday logró avances revolucionarios en el electromagnetismo y la electroquímica. Si bien acuñó términos clave como \u201Celectrodo\u201D, \u201Ccátodo\u201D y \u201Ción\u201D, su invención del motor eléctrico en 1832 es su contribución más célebre:convertir la electricidad teórica en una fuerza mecánica práctica que aún impulsa la vida moderna.
En una época en la que la electricidad era en gran medida una curiosidad de laboratorio, Faraday identificó dos principios esenciales:la rotación electromagnética (1821) y la inducción electromagnética (1831). Al mover un imán a través de una bobina de alambre, creó el primer motor eléctrico en funcionamiento del mundo, y luego amplió su trabajo a generadores y transformadores. Este avance convirtió la corriente eléctrica en energía mecánica confiable.
El motor de Faraday abrió la puerta a sucesores. En 1833, Hippolyte\u00a0Pixii produjo el primer motor de corriente alterna, y la ley de reciprocidad de Heinrich\u00a0Lenz de 1834 aclaró las relaciones entre generador y motor. Moritz\u00a0Jacobi (1835) construyó un motor más potente, mientras que Zenobe\u00a0Gramme y Friedrich\u00a0von\u00a0Hefner-Alteneck (principios de la década de 1870) perfeccionaron motores suaves de corriente continua que eliminaron las primeras oscilaciones.
En la década de 1880, los motores inspirados en Faraday impulsaron la industria, el transporte y las primeras farolas eléctricas. En Estados Unidos, la ausencia de una infraestructura de carbón y gas permitió la rápida adopción de la energía eléctrica, lo que impulsó la Segunda Revolución Industrial (alrededor de 1970-1914). Hoy en día, los motores en miniatura son omnipresentes en herramientas, productos electrónicos e innumerables dispositivos domésticos.
El legado científico de Faraday se extendió más allá de la electricidad. Identificó por primera vez el compuesto orgánico benceno, licuó un gas en 1823 y se desempeñó como profesor en la Royal Institution. Su teoría de campo del electromagnetismo de las décadas de 1840 a 1850 sentó las bases de la física moderna.