El agua es indispensable para la vida; sin ella, la supervivencia se reduce a menos de una semana. Aproximadamente el 75% del tejido muscular es agua y el líquido hace circular oxígeno, nutrientes y productos de desecho por todo el cuerpo. A pesar de sus funciones esenciales, el agua no añade calorías a su dieta, lo que la convierte en la piedra angular del control de peso y el bienestar general.
Las calorías miden la energía derivada de los alimentos. El cuerpo utiliza esta energía para todo, desde respirar hasta entrenamientos intensos. La energía proviene de tres macronutrientes:grasas, carbohidratos y proteínas. Un gramo de grasa equivale a 9 calorías, mientras que un gramo de carbohidratos o proteínas aporta 4 calorías cada uno. Los alimentos contienen distintas combinaciones de estos nutrientes, que determinan su valor calórico.
El agua no contiene grasas, carbohidratos ni proteínas, por lo que no contiene calorías. Sin embargo, es un componente crítico del sistema energético del cuerpo, ya que transporta los productos de degradación de los alimentos a las células, donde se convierten en energía utilizable. Como no contiene calorías, beber agua no puede contribuir al aumento de peso.
El American Journal of Clinical Nutrition recomienda que entre el 50% y el 80% del consumo diario de líquidos provenga de agua corriente. Las necesidades de hidratación diaria varían según la edad, el nivel de actividad y el entorno, así que consulte a un profesional de la salud para determinar la cantidad que mejor ayuda a su cuerpo.
El American Council on Ejercicio describe una estrategia sencilla para reponer los líquidos perdidos durante la actividad física:
Estas pautas reponen los líquidos perdidos sin añadir calorías.
El agua sin calorías ofrece numerosas ventajas:lubrica las articulaciones, protege los órganos de los impactos y facilita la entrega de nutrientes productores de energía a las células.