Por Allan Robinson | Actualizado el 24 de marzo de 2022
El agua desionizada es un disolvente fundamental en la química y en muchas aplicaciones cotidianas. Al eliminar los iones cargados (cationes y aniones), los científicos pueden prevenir reacciones secundarias no deseadas en la síntesis orgánica, garantizar la longevidad de la batería y producir agua potable que cumpla con los más altos estándares de pureza.
Compre una unidad desionizadora comercial que incorpore resinas de intercambio aniónico y catiónico. Las marcas más reconocidas ofrecen cartuchos diseñados para uso en laboratorio, filtración doméstica o escala industrial.
El núcleo de cualquier desionizador son las perlas de polímero porosas. Estas perlas llevan grupos funcionales que están cargados permanentemente, creando sitios de intercambio iónico. El alto peso molecular de las perlas proporciona una gran superficie, lo que garantiza una eliminación eficaz de iones.
La capacidad de resina es finita. Una vez que la absorción de iones disminuye, un ciclo de regeneración restablece la actividad:
Después de la regeneración, vuelva a comprobar la pureza del agua utilizando un medidor de conductividad o cromatografía iónica para confirmar la eficacia de la desionización.
Si domina estos pasos, podrá producir de manera confiable agua de alta pureza para laboratorios, baterías de automóviles y sistemas de agua potable.