Por Joe Turner – Actualizado el 24 de marzo de 2022
Un calorímetro es un dispositivo de laboratorio que mide el calor intercambiado durante una reacción química o la capacidad calorífica de una sustancia. El término deriva de la palabra latina “calor”, que significa calor.
La capacidad calorífica específica del agua es 4,18 Jg⁻¹°C⁻¹, la más alta de cualquier líquido común. Esto significa que se requiere una gran cantidad de energía para elevar su temperatura, lo que hace que los cambios de temperatura en un calorímetro sean sutiles y fáciles de medir con termómetros estándar.
Debido a que el agua permanece líquida en un amplio rango de temperaturas, la mezcla de reacción permanece en una fase estable, evitando la evaporación o la ebullición que podrían distorsionar los resultados. Su alta capacidad calorífica también minimiza las fluctuaciones de temperatura, lo que garantiza cálculos energéticos precisos.
El agua del grifo es económica, está ampliamente disponible y no requiere procedimientos especiales de manipulación o eliminación, a diferencia de muchos disolventes orgánicos que pueden ser peligrosos o costosos.
Por definición, una caloría es la energía necesaria para elevar 1°C la temperatura de 1 gramo de agua. Dado que el agua es el medio de referencia para esta unidad, sus propiedades la convierten en la piedra angular de las mediciones calorimétricas.
Para obtener información más detallada, consulte las tablas de datos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST). o la sección de química de LibreTexts en calor y energía .