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El papel parece simple, pero su fabricación depende de una química sofisticada. Al transformar astillas de madera marrón en hojas brillantes y versátiles, la industria del papel muestra una serie de reacciones químicas y procesos físicos precisos.
La madera es principalmente celulosa unida por lignina. El proceso Kraft elimina la lignina tratando las virutas con una mezcla de hidróxido de sodio y sulfuro de sodio a alta temperatura y presión. El entorno fuertemente básico escinde las cadenas de lignina, liberando fibras de celulosa para su posterior procesamiento.
Si bien domina la pulpa Kraft, existen otras estrategias:
La lignina residual a menudo tiñe la pulpa de color marrón. El blanqueo emplea agentes oxidantes que oxidan selectivamente la lignina mientras preservan la celulosa. Este paso es más preciso que el despulpado, que puede dañar las fibras sin darse cuenta.
La industria depende de varios oxidantes, cada uno con propiedades únicas:
Después de la fabricación de pulpa y el blanqueo, las fábricas de papel aplican procesos químicos adicionales para adaptar los atributos del producto:
Estos tratamientos, combinados con operaciones físicas de formación de hojas, producen el papel de alta calidad del que dependemos a diario.