1. Altamente corrosivo: El ácido sulfúrico es extremadamente corrosivo para muchos materiales, incluidos metales, piel y telas. Esta propiedad se debe a su capacidad para donar protones (H+) y a su fuerte naturaleza oxidante.
2. Agente deshidratante: El ácido sulfúrico tiene una fuerte afinidad por el agua. Absorbe fácilmente agua del entorno, lo que lo convierte en un potente agente deshidratante. Esta propiedad es responsable de su uso en el secado de gases y en la producción de ciertos productos químicos.