1. Para prevenir la hidrólisis y la oxidación:
* Hidrólisis: La sal de Mohr, que es sulfato ferroso de amonio hexahidrato [(NH₄)₂Fe(SO₄)₂·6H₂O], puede sufrir hidrólisis en agua, lo que lleva a la formación de hidróxido de hierro (Fe(OH)₂) y una disminución en la concentración de iones ferrosos (Fe²⁺). Esto puede suceder porque el ion Fe²⁺ puede reaccionar con las moléculas de agua para formar Fe(OH)₂ e iones de hidrógeno (H⁺), que luego pueden cambiar el equilibrio hacia la hidrólisis.
* Oxidación: Los iones ferrosos (Fe²⁺) de la sal de Mohr son susceptibles a la oxidación en presencia de aire, lo que lleva a la formación de iones férricos (Fe³⁺). Esta oxidación puede ocurrir a un ritmo más rápido en soluciones neutras o alcalinas.
Agregar ácido sulfúrico diluido ayuda a prevenir tanto la hidrólisis como la oxidación al:
* Cambiando el equilibrio: Los iones H⁺ del ácido reaccionan con los iones de hidróxido (OH⁻) producidos por hidrólisis, empujando así el equilibrio hacia la formación de iones Fe²⁺.
* Proporcionar un ambiente ácido: El ambiente ácido suprime la oxidación de los iones Fe²⁺.
2. Para mejorar la estabilidad y la vida útil:
La adición de ácido sulfúrico diluido crea una solución más estable al:
* Minimizar la hidrólisis: Como se mencionó anteriormente, el ambiente ácido reduce la tasa de hidrólisis, manteniendo así la concentración de iones Fe²⁺ durante un período más largo.
* Prevención de precipitaciones: El ácido ayuda a prevenir la precipitación de hidróxido de hierro, que puede ocurrir en soluciones neutras o alcalinas.
En resumen, la adición de ácido sulfúrico diluido es crucial para preparar una solución estándar de sal de Mohr estable y precisa. Previene reacciones no deseadas que pueden alterar la concentración de iones ferrosos y asegura la estabilidad de la solución en el tiempo.