1. Elegir metales resistentes a la corrosión:
* acero: Si bien el acero es el material principal para la mayoría de los barcos, no es cualquier acero. La construcción naval usa aceros de alta longitud de baja aleación (HSLA) que están específicamente diseñados para resistir la corrosión.
* Acero inoxidable: Utilizado en áreas específicas como la galera, los espacios de maquinaria e incluso algunos componentes externos, el acero inoxidable es muy resistente a la corrosión debido a su contenido de cromo.
* Aluminio: Utilizado en algunas partes de la nave, especialmente los recipientes más pequeños, el aluminio es ligero y resistente a la corrosión.
2. Recubrimientos protectores:
* pintura: Los barcos están recubiertos con pinturas especializadas que actúan como una barrera contra el agua y el oxígeno, que son las principales causas de corrosión. Estas pinturas a menudo contienen zinc, que pueden proporcionar protección catódica.
* galvanización: Esto implica recubrir acero con una capa de zinc. El zinc es más reactivo que el acero, por lo que se corroe primero, protegiendo el acero debajo.
* Anodes: Estas son piezas de metal, generalmente hechas de zinc o aluminio, unidos al casco del barco. Actúan como ánodos de sacrificio, que se corroen en lugar del acero del barco.
3. Otras medidas:
* Diseño: Los barcos están diseñados para minimizar las áreas donde el agua puede recolectar, evitando así la formación de óxido.
* Mantenimiento: Las inspecciones y la limpieza regulares son cruciales para eliminar la corrosión antes de que se convierta en un problema grave.
En resumen: No se utiliza ningún metal único para "prevenir" la corrosión por completo, sino una combinación de selección de metales, recubrimientos protectores y características de diseño trabajan juntas para minimizar la corrosión y garantizar la vida útil de un barco.