Al crecer en los años 90, muchos de nosotros imaginábamos a los dinosaurios como gigantes reptiles y escamosos. Sin embargo, una ola de descubrimientos fósiles innovadores durante la última década ha cambiado esa percepción.
Si bien los dinosaurios se extinguieron hace 66 millones de años, la evidencia más reciente muestra que muchos de ellos, especialmente los terópodos, estaban adornados con plumas. Estas plumas no eran los elegantes penachos con púas de las aves modernas, sino estructuras más simples en forma de hilos que evolucionaron con el tiempo hasta convertirse en las complejas plumas pennáceas que vemos hoy.
A principios de la década de 1990, paleontólogos en China desenterraron especímenes del Cretácico temprano exquisitamente conservados que presentaban inconfundibles impresiones de plumas. Estos hallazgos echaron por tierra la antigua idea de que las plumas aparecieron sólo con la evolución de las aves.
A pesar de estos avances, quedan preguntas:¿Qué tan extendidas estaban las plumas entre los clados de dinosaurios? ¿Se originaron dentro de Theropoda o en el clado más amplio Avemetatarsalia que incluye a todos los dinosaurios y pterosaurios? Las investigaciones en curso continúan iluminando estos misterios.
Hoy en día, las plumas de las aves modernas se construyen a partir de la proteína beta-queratina. Su eje central, el calamusraquis, se extiende hasta formar un raquis, a partir del cual las púas y las bárbulas ganchudas forman la veleta. Por el contrario, las plumas de los dinosaurios, como lo revela el registro fósil, exhiben una morfología y una bioquímica marcadamente diferentes.
En un artículo de BiologyLetters de 2025, Paul Barrett y Xu Xing revisaron el registro fósil y resaltaron que las primeras plumas eran filamentosas (esencialmente hebras simples) sin las ramificaciones que se observan en las plumas modernas.
Un estudio de 2012 en Evolution describió un fósil de Sciurumimus que data de hace ~150 millones de años. Su cola mostraba filamentos largos y finos parecidos a pelos anclados en la piel, lo que representaba “protoplumas” de monofilamento que carecen de bárbulas modernas.
A medida que los dinosaurios evolucionaron, surgieron tipos de plumas más avanzados. Las plumas ramificadas están documentadas en Dilong (hace 128-127 millones de años) y Sinosauropteryx (hace ≈125 millones de años). En la base de Pennaraptora (hace 161,5-145 millones de años) aparecen plumas pennáceas aún más complejas, similares a las de las aves contemporáneas.
En resumen, la evolución de las plumas siguió una trayectoria desde filamentos simples hasta estructuras ramificadas y luego hasta formas completamente pennáceas que se asemejan a las plumas de las aves modernas.
Estas revelaciones remodelan nuestra imagen mental de los dinosaurios icónicos:los velociraptores no eran los depredadores elegantes y sin plumas de las primeras películas, y el T.rex puede haber producido un gruñido de baja frecuencia en lugar del rugido cinematográfico que muchos recuerdan.
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