Este nombre fue acuñado por el químico holandés Gerardus Johannes Mulder En 1838. Mulder estaba estudiando la composición de varias sustancias orgánicas y notó que muchos de ellos contenían una alta proporción de nitrógeno. Él creía que esta sustancia nitrogenada era esencial para la vida y la llamaba "proteína" porque consideraba que era de importancia primordial para los organismos vivos.