1. Protección y nutrición:
* Protección: La capa de semilla actúa como una barrera protectora, protegiendo el delicado embrión en el interior de los riesgos ambientales como el secado, las temperaturas extremas y las plagas.
* nutrición: La semilla contiene una reserva de alimentos (generalmente en forma de endospermo) que proporciona al embrión en desarrollo nutrientes esenciales como carbohidratos, proteínas y grasas para el crecimiento hasta que pueda fotosíntesis por sí solo.
2. Dispersión:
* PRISIÓN DE LA ESPECIENCIA: Las semillas están diseñadas para dispersarse, lo que permite a las plantas colonizar nuevas áreas y evitar el hacinamiento. Esto se logra a través de varios mecanismos:
* viento: Semillas con alas o paracaídas (por ejemplo, diente de león)
* agua: Semillas con estructuras boyantes (por ejemplo, cocos)
* Animales: Semillas con ganchos o recubrimientos pegajosos (por ejemplo, Burdock)
* autodispersal: Semillas que se expulsan de la fruta (por ejemplo, joya)
3. Etapa latente:
* Germinación retrasada: Algunas semillas tienen un período de latencia, lo que les permite esperar condiciones favorables (como calor, humedad y luz solar) antes de germinar. Esto puede garantizar que surja la plántula cuando los recursos sean más abundantes.
4. Continuidad genética:
* Next Generation: La semilla contiene el material genético (ADN) de la planta en el embrión, asegurando la continuidad de la especie.
En resumen: Una semilla es esencialmente un paquete en miniatura y autónomo que permite que las plantas se reproduzcan, se dispersen a nuevas ubicaciones y sobrevivan a través de períodos desafiantes. Es la clave de la perpetuación de la vida vegetal en la tierra.