Producción de energía: Los nutrientes como los carbohidratos, las grasas y las proteínas se descomponen para generar ATP, la moneda de energía primaria de las células.
Construcción y reparación de tejidos: Las proteínas, las grasas y algunos carbohidratos se usan como bloques de construcción para nuevas células, tejidos y órganos.
Mantenimiento de la estructura celular: Los lípidos se usan para formar membranas celulares, mientras que las proteínas se usan para crear componentes estructurales como los citosqueletos.
Regulación de procesos celulares: Las vitaminas y los minerales actúan como cofactores de enzimas, que regulan varias reacciones metabólicas.
Señalización de células: Algunos nutrientes están involucrados en las vías de señalización celular, lo que permite que las células se comuniquen entre sí.
Función inmune: Algunos nutrientes son cruciales para el funcionamiento adecuado del sistema inmune, ayudando a defenderse de las infecciones.
Otras funciones vitales: Los nutrientes también se usan para la síntesis de ADN y ARN, la producción de hormonas y otros procesos celulares importantes.
En resumen, los nutrientes absorbidos son esenciales para mantener la supervivencia celular, el crecimiento y la función. Proporcionan los bloques de construcción, la energía y las moléculas reguladoras necesarias para que las células desempeñen sus diversos roles en el cuerpo.