1. Variación: Dentro de cualquier población, existe una variación natural en los rasgos. Los individuos tienen características ligeramente diferentes, como el tamaño del pico en las aves, el color de piel en los mamíferos o la forma de la hoja en las plantas.
2. Herencia: Estas variaciones a menudo son heredables, lo que significa que pueden transmitirse de los padres a la descendencia.
3. Supervivencia y reproducción diferencial: En un entorno determinado, algunas variaciones serán más ventajosas que otras. Las personas con rasgos que los hacen más adecuados para su entorno (por ejemplo, un pájaro con un pico perfectamente adaptado a semillas agrietadas) tienen más probabilidades de sobrevivir, encontrar alimentos y reproducirse con éxito, transmitir esos rasgos beneficiosos a su descendencia.
4. Acumulación de rasgos favorables: Durante las generaciones, las personas con los rasgos más ventajosos se volverán más numerosos en la población, mientras que aquellos con rasgos menos favorables pueden tener menos probabilidades de sobrevivir o reproducirse. Esto lleva a un cambio gradual en las características de la población, lo que las hace mejor adaptadas a su entorno.
Ejemplo: Imagine una población de escarabajos que viven en un bosque. Algunos escarabajos tienen conchas verdes, mientras que otros tienen conchas marrones. Si el suelo del bosque está cubierto de hojas verdes, los escarabajos verdes están mejor camuflados de los depredadores. Es más probable que sobrevivan, reproducen y pasen sus genes de concha verde. Con el tiempo, la población tendrá más escarabajos verdes y menos escarabajos marrones.
Puntos clave:
* La selección natural actúa sobre las variaciones existentes: No crea nuevos rasgos, sino que selecciona para aquellos que ya están presentes.
* Es un proceso gradual: Los cambios ocurren en muchas generaciones, impulsados por presiones ambientales continuas.
* Es un proceso no aleatorio: Si bien la variación es aleatoria, la selección de rasgos se basa en qué tan bien ayudan a los organismos a sobrevivir y reproducirse en su entorno.
En general, la selección natural es una fuerza poderosa que explica la diversidad y la adaptación de la vida en la tierra. Es un impulsor clave de la evolución y la razón por la cual los organismos están tan bien adecuados para sus entornos.