1. Producción de anticuerpos: Los glóbulos blancos, especialmente los linfocitos B, producen anticuerpos, que son proteínas que se unen a antígenos específicos y ayudan al sistema inmune a neutralizar los patógenos. El nucleolo proporciona los ribosomas necesarios para sintetizar estos anticuerpos.
2. Producción de moléculas de señalización inmune: Los glóbulos blancos liberan varias moléculas de señalización, como citocinas y quimiocinas, que regulan las respuestas inmunes. Estas moléculas también son proteínas, y su síntesis requiere los ribosomas producidos por el nucleolo.
3. Producción de enzimas: Los glóbulos blancos utilizan diversas enzimas para la fagocitosis (envoltura y digestión de patógenos), inflamación y otras funciones inmunes. Estas enzimas son proteínas, y su producción depende de la actividad ribosómica del nucleolo.
4. Crecimiento y proliferación celular: Los glóbulos blancos deben dividirse y proliferar rápidamente en respuesta a infección u otras amenazas. El nucleolo contribuye a esto al garantizar un suministro constante de ribosomas, que son cruciales para el crecimiento y la división celular.
En esencia, el nucleolo actúa como una "fábrica de ribosoma" dentro del glóbulo blanco, lo que le permite producir las proteínas esenciales para llevar a cabo sus funciones inmunes. Esto incluye anticuerpos, moléculas de señalización, enzimas y las proteínas necesarias para el crecimiento y la división celular.