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Si bien los huracanes más feroces de la Tierra rara vez superan los 400 km/h, los gigantes gaseosos Júpiter y Saturno albergan supertormentas que eclipsan cualquier tempestad terrestre.
En 2010, la sonda Cassini capturó un vórtice colosal, de hasta 12.000 km de ancho, desprendido de una tormenta masiva. La característica es comparable en escala al Óvalo BA de Júpiter pero, a diferencia de la tormenta joviana, produce relámpagos y turbulencias intensas.
En el polo norte de Saturno, Cassini también registró un huracán parecido a un sistema a escala terrestre. La tormenta se extiende por aproximadamente 2.000 km y su ojo tiene casi 20 veces el diámetro de un huracán terrestre típico, impulsado por vapor de agua atmosférico.
La Gran Mancha Roja, observada por primera vez por los astrónomos en 1831, es un sistema persistente de alta presión que cubre unos 20.000 por 12.000 kilómetros. Los vientos en su periferia alcanzan los 400 km/h (250 mph) y el lugar completa una rotación completa cada siete días. Su longevidad y fuente de energía siguen siendo objeto de investigación activa.
Otros planetas con atmósferas sustanciales también presentan fenómenos meteorológicos:Marte sufre tormentas de polvo que abarcan todo el planeta; Venus ha registrado relámpagos; y los gigantes gaseosos exhiben corrientes en chorro que dan forma a la dinámica de las nubes. Aunque estos eventos no se pueden observar directamente desde la Tierra, las imágenes telescópicas y las misiones de naves espaciales permiten a los científicos estudiarlos en detalle.