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  • Características comunes de los planetas gigantes gaseosos y similares a la Tierra en nuestro sistema solar

    Planetas terrestres y jovianos

    En nuestro sistema solar, los cuatro planetas interiores (Mercurio, Venus, la Tierra y Marte) se clasifican como planetas terrestres o telúricos. Son predominantemente rocosos, con densos núcleos metálicos compuestos en gran parte de hierro. Los modelos científicos sugieren que Marte y Venus alguna vez pudieron haber albergado condiciones similares a las de la Tierra actual, lo que potencialmente sustentó vida. El término "terrestre" deriva de la palabra latina "terra", que significa tierra. Por el contrario, los cuatro planetas exteriores (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) son jovianos o gigantes gaseosos. Son cuerpos masivos compuestos principalmente de hidrógeno y helio, y el nombre refleja su parecido con el gigante arquetípico, Júpiter. Aunque a menudo se les llama planetas gaseosos, sus interiores se encuentran en gran medida en un estado de metal líquido o supercrítico en lugar de gas verdadero.

    Origen

    Nuestro sistema solar se formó a partir de una nube giratoria de gas y polvo conocida como nebulosa solar. La hipótesis nebular, el modelo predominante de formación de planetas, postula que todos los planetas se fusionaron a partir del mismo material primordial. El Sol y los planetas jovianos están dominados por hidrógeno y helio, mientras que los planetas terrestres son ricos en elementos más pesados ​​como silicio, hierro y cobre. A pesar de estas diferencias de composición, todos los planetas del sistema son aproximadamente esféricos; el ligero achatamiento de los polos de los planetas terrestres se debe a sus velocidades de rotación más lentas.

    Órbita

    Casi todos los planetas orbitan alrededor del Sol siguiendo trayectorias elípticas, como lo describen las leyes de Johannes Kepler. La órbita de Mercurio tiene una inclinación única, desviándose 7° del plano de la eclíptica que alberga la órbita de la Tierra, mientras que la órbita de Júpiter está desalineada sólo alrededor de 1°. Estas similitudes orbitales subrayan las características dinámicas comunes que comparten los cuerpos terrestres y jovianos.

    Núcleo y atmósfera

    Ambas clases de planetas presentan un interior en capas:un núcleo central rodeado por un manto. Los planetas terrestres poseen una corteza sólida que cubre el manto, mientras que los planetas jovianos carecen de una verdadera superficie sólida. Los modelos sugieren que los núcleos de los gigantes gaseosos comprenden una mezcla de roca, metal e hidrógeno metálico. Cada planeta está envuelto por una atmósfera, y los planetas jovianos exhiben distintos estratos de nubes de diferentes colores. Aunque los gigantes gaseosos no tienen una “superficie” sólida, sus capas atmosféricas actúan como una capa exterior eficaz.

    El tiempo y los campos magnéticos

    Los patrones climáticos dinámicos son un sello distintivo de todos los planetas del sistema solar. Las bandas, tormentas y manchas de alto contraste, visibles incluso desde la Tierra, indican una circulación atmosférica vigorosa. En los gigantes gaseosos, las tormentas pueden abarcar escalas planetarias; La Gran Mancha Roja de Júpiter, por ejemplo, tiene aproximadamente el doble del diámetro de la Tierra y puede atrapar material de capas más profundas en capas de nubes más altas. Los planetas terrestres también experimentan condiciones climáticas, pero su intensidad es comparativamente modesta. Los campos magnéticos son comunes:los planetas jovianos generan poderosos dipolos, mientras que varios planetas terrestres, incluida la Tierra, mantienen escudos magnéticos que dan forma a las auroras al desviar partículas cargadas del viento solar.

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