Por Amanda Rumble • Actualizado el 24 de marzo de 2022
Los científicos estudian la relación de la Tierra con su planeta terrestre vecino, Marte, para profundizar nuestra comprensión de ambos mundos. A pesar de ser el segundo planeta desde el Sol, Marte se encuentra aproximadamente a 225 millones de millas de la Tierra y su distancia oscila entre los puntos más cercanos y más lejanos de su órbita. Si bien los dos planetas comparten sorprendentes similitudes en la inclinación axial, la duración del día y los patrones estacionales, divergen notablemente en otros aspectos.
El eje de la Tierra está inclinado 23,5°, dando lugar a sus conocidas estaciones. Marte se inclina un poco más, 25,2°, y su órbita se mueve a una velocidad de 24 km/s en comparación con los 30 km/s de la Tierra. Estos ángulos de inclinación dictan ciclos estacionales comparables en ambos mundos.
Ambos planetas experimentan cuatro estaciones distintas. En Marte, el verano del hemisferio sur suele estar dominado por tormentas de polvo planetarias que oscurecen las imágenes satelitales, mientras que las regiones polares experimentan la formación de hielo de CO₂ en el otoño, lo que atrae temporalmente los gases atmosféricos a forma sólida y reduce la presión superficial hasta en un 30%. Mientras tanto, el clima estacional de la Tierra varía desde huracanes hasta tormentas de nieve, lo que muestra un espectro más amplio de dinámica atmosférica.
Un día en la Tierra dura 24 horas. El período de rotación de Marte es sólo un poco más largo (24 horas 37 minutos), lo que la convierte en una diferencia sutil pero mensurable. Un año marciano equivale a 687 días terrestres, casi el doble que nuestra propia órbita de 365 días.
La delgada atmósfera de Marte está compuesta por un 95% de dióxido de carbono, con una traza de 0,13% de oxígeno y otros gases. El aire respirable de la Tierra está compuesto por un 78 % de nitrógeno y un 21 % de oxígeno, complementados con varios otros componentes que sustentan la vida compleja.
El paisaje de la Tierra incluye océanos, continentes, montañas, valles, cráteres y volcanes. Marte comparte muchas de estas formas terrestres (valles, cráteres de impacto y edificios volcánicos) pero carece de agua superficial estable, lo que limita su ciclo hidrológico.
Estos conocimientos comparativos no sólo resaltan el carácter único de cada planeta, sino que también guían futuras misiones de exploración y nuestra búsqueda de vida más allá de la Tierra.