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La medición precisa de las precipitaciones es esencial para la previsión meteorológica, el control de inundaciones y la planificación agrícola. En la Tierra, la presencia de agua líquida distingue a nuestro planeta de otros del sistema solar. Los meteorólogos utilizan una variedad de instrumentos, denominados colectivamente pluviómetros u ombómetros, para cuantificar la precipitación. A continuación describimos los tipos más comunes, su funcionamiento y su papel en la meteorología moderna.
El diseño más simple es un cilindro vertical equipado con un embudo. El agua recogida drena hacia el cilindro, donde una escala graduada registra la profundidad. El medidor estándar de 8 pulgadas (20 cm), desarrollado por el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) de EE. UU. a principios del siglo XX, sigue siendo el instrumento de referencia en muchas redes. Si bien es confiable, este medidor debe vaciarse manualmente, lo que puede limitar la recopilación de datos en tiempo real.
En este modelo automatizado, la lluvia se canaliza hacia un pequeño cubo que se inclina cuando se alcanza un volumen fijo (normalmente 0,2 mm de lluvia). El cubo desplazado se reemplaza por un segundo y el evento de vuelco genera un pulso electrónico enviado a una computadora. Al contar los pulsos, se pueden calcular automáticamente tanto la tasa como la cantidad total de precipitación.
Los medidores ópticos utilizan un rayo láser que cruza un detector; las gotas de lluvia interrumpen el haz, provocando una caída mensurable en la señal. Cada interrupción se puede contar como una sola gota, lo que proporciona una alta resolución temporal y la capacidad de distinguir entre lluvia y otros hidrometeoros. Las versiones modernas emplean láseres de estado sólido en miniatura, lo que las hace adecuadas para plataformas móviles como parabrisas de automóviles.
En esta configuración, un cilindro colector descansa sobre una balanza de precisión. A medida que el agua se acumula, su peso aumenta. Al convertir el aumento de peso en volumen utilizando la densidad del agua y las dimensiones del cilindro, el medidor proporciona una medición directa de la precipitación. Este método ofrece una alta precisión y es particularmente útil en entornos de investigación.
Estos instrumentos respaldan colectivamente los servicios meteorológicos en todo el mundo, permitiendo estimaciones precisas de las precipitaciones que informan todo, desde pronósticos diarios hasta estudios climáticos a largo plazo.
Fuentes:Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), Servicio Meteorológico Nacional (NWS)