Aunque el llanto es un mecanismo natural de regulación emocional, su manifestación en el espacio plantea preguntas intrigantes. Los astronautas, mientras flotan en microgravedad, aún experimentan emociones humanas, y la forma en que se comportan las lágrimas fuera de la gravedad de la Tierra ofrece una perspectiva científica única.
En 2013, el astronauta canadiense Chris Hadfield , comandante de la Estación Espacial Internacional (ISS), fue preguntado en X (antes Twitter) si podría llorar en órbita. Él respondió:"¿Puedes llorar en el espacio? Tus ojos producen lágrimas, pero se pegan como una bola líquida. De hecho, pican un poco. Así que las lágrimas espaciales no se derraman".
En la Tierra, la gravedad atrae las lágrimas hacia abajo, lo que les permite lavarse. En microgravedad, la ausencia de esa fuerza hace que las lágrimas se fusionen en el párpado y la mejilla, formando una bola de líquido que eventualmente flota cuando alcanza un tamaño crítico. Este fenómeno fue demostrado vívidamente por Hadfield en un video de 2013 donde dejó que una gota de agua se acumulara en su rostro; la gota creció hasta que se derramó sobre su nariz, se extendió por su mejilla y finalmente flotó en el aire de la cabina.
En 2023, un estudio publicado en Frontiers in Psychology enfermedad del ojo seco identificada como una de las afecciones oculares más comunes entre la tripulación de la ISS, y más del 30% informó irritación y una "sensación de cuerpo extraño":la sensación de algo atrapado en el ojo. Por lo tanto, la introducción repentina de humedad de una lágrima puede causar escozor, haciéndose eco del comentario de Hadfield sobre el "escozor" de las lágrimas espaciales.
Las lágrimas constan de tres capas:una capa aceitosa externa que evita la rápida evaporación, una capa acuosa intermedia que lubrica el ojo y una capa mucosa interna que adhiere la película a la córnea. A pesar de esta complejidad, la mayor parte de una lágrima es agua, y el agua se comporta igual en microgravedad que en la Tierra:sin gravedad, simplemente flota.
En la práctica, si bien los astronautas pueden producir lágrimas, la falta de gravedad significa que no pueden derramarlas del modo habitual, goteando. Los glóbulos resultantes pueden convertirse en un recordatorio visual de los desafíos únicos de la fisiología humana en el espacio.
Para obtener más información, visite el sitio web de la NASA y explorar investigaciones relacionadas sobre la salud ocular en microgravedad.