* La atmósfera es un filtro: La atmósfera de la Tierra es un escudo fantástico, que nos protege de la radiación nociva. Sin embargo, también absorbe y bloquea muchas longitudes de onda de luz. Por ejemplo, la mayoría de la luz ultravioleta (UV) es absorbida por la capa de ozono.
* Algunas longitudes de onda pasan: La luz visible, las ondas de radio y la radiación infrarroja pasan a través de nuestra atmósfera con poca interferencia. Es por eso que podemos ver el sol, las estrellas y recibir señales de radio.
* Telescopios terrestres: Los astrónomos han desarrollado formas inteligentes para estudiar ciertas longitudes de onda del suelo. Los telescopios infrarrojos se colocan en montañas altas, reduciendo la interferencia atmosférica. Los radiotelescopios a menudo se construyen en ubicaciones remotas para minimizar el ruido de la radio de la actividad humana.
* Telescopios basados en el espacio: Para observar longitudes de onda que son muy absorbidas por la atmósfera, como rayos X y rayos gamma, necesitamos lanzar telescopios al espacio. Estos telescopios nos permiten estudiar los objetos más enérgicos y distantes del universo.
Entonces, ¿por qué vamos al espacio para observar el espectro electromagnético?
* Vista sin filtro: Los telescopios espaciales proporcionan una vista sin obstáculos de todo el espectro electromagnético, lo que nos permite estudiar objetos cósmicos sin distorsión atmosférica.
* Al ver el invisible: Muchos fenómenos en el universo emiten luz en longitudes de onda que no podemos ver con nuestros ojos, como radiografías de agujeros negros o luz infrarroja de regiones formadoras de estrellas.
* Expandiendo nuestra comprensión: Observar el universo en todas las longitudes de onda nos permite obtener una comprensión más completa de los procesos y objetos que existen más allá de nuestro planeta.
En resumen, vamos al espacio para ver lo invisible y explorar el universo con el espectro completo de la luz, revelando maravillas ocultas y ampliando nuestro conocimiento del cosmos.