Eran compañeros de clase y rápidamente formaron un fuerte vínculo, tanto intelectual como románticamente. Pasaron mucho tiempo juntos, estudiando, discutiendo física e incluso tocando música.
Sus caminos se cruzaron cuando Mileva, como mujer, tuvo que buscar permiso para asistir a conferencias en la clase de física de los hombres. Albert, al escuchar sobre su brillantez, la ayudó a obtener el permiso necesario, marcando el comienzo de su relación compleja y duradera.