1. Fotosíntesis:
* cuchilla (lámina): La parte plana y amplia de la hoja es donde tiene lugar la mayoría de la fotosíntesis. Su gran área de superficie maximiza la exposición a la luz solar para capturar la energía.
* Epidermis: La capa externa de la hoja, cubierta por una cutícula cerosa, protege la hoja del daño y evita la pérdida excesiva de agua.
* mesófila: El tejido interno de la hoja contiene células especializadas para la fotosíntesis. La mesófila de Palisade, llena de cloroplastos (que contienen clorofila), es el principal responsable de capturar energía de la luz. La mesófila esponjosa, con espacios de aire, facilita el intercambio de gases para la fotosíntesis.
2. Regulación del agua:
* cutícula: El recubrimiento ceroso en la epidermis actúa como una barrera, reduciendo la pérdida de agua a través de la transpiración (evaporación).
* estomas: Los pequeños poros en la parte inferior de la hoja permiten el intercambio de gases (CO2 in, O2 Out) y la liberación de vapor de agua. Pueden abrir y cerrar, regulando la pérdida de agua según las condiciones ambientales.
* Células de guardia: Las células especializadas que rodean los estomas controlan su apertura y cierre.
3. Otras funciones:
* pecíolo: El tallo que une la hoja al tallo, proporcionando apoyo y transporte de agua y nutrientes.
* venas: Una red de paquetes vasculares dentro de la hoja, transportando agua y nutrientes desde las raíces y los azúcares producidos durante la fotosíntesis hasta otras partes de la planta.
En resumen:
La estructura externa de una hoja es un sistema finamente ajustado que permite la fotosíntesis eficiente, la conservación del agua y el intercambio de gases. Cada componente juega un papel específico, trabajando juntos para apoyar el crecimiento y la supervivencia general de la planta.