1. Aire fino: El aire a gran altura es más fino, lo que significa que hay menos oxígeno disponible para que los árboles respiren. Como resultado, los árboles tienen que trabajar más para absorber el oxígeno que necesitan, lo que puede limitar su crecimiento y supervivencia.
2. Temperaturas frías: Las temperaturas en altitudes elevadas suelen ser mucho más frías que en elevaciones más bajas. Esto puede dificultar la supervivencia de los árboles, ya que no pueden tolerar temperaturas frías extremas.
3. Vientos fuertes: Las altas montañas suelen estar expuestas a fuertes vientos, que pueden dañar los árboles y dificultar su mantenimiento erguido.
4. Falta de nutrientes: El suelo a gran altura suele ser fino y rocoso, lo que puede dificultar que los árboles obtengan los nutrientes que necesitan para crecer.
5. Altos niveles de radiación UV: Las cimas de las montañas están expuestas a altos niveles de radiación ultravioleta, que puede dañar las hojas y los tallos de los árboles.
Como resultado de estos factores, los árboles a menudo no pueden sobrevivir en las cimas de montañas muy altas. El punto más alto en el que pueden crecer los árboles se llama línea de árboles y varía según el clima y la topografía de la región.