1. Entierro rápido: El organismo debe ser enterrado rápidamente después de la muerte para evitar la descomposición y la eliminación. Esto puede suceder debido a eventos repentinos como inundaciones, erupciones volcánicas o deslizamientos de tierra.
2. Presencia de partes duras: Los organismos con partes duras como huesos, conchas o dientes tienen más probabilidades de fosilizarse. Estas partes son resistentes a la descomposición y pueden sobrevivir al largo proceso de fosilización.
Si bien estas dos condiciones son cruciales, otros factores también pueden desempeñar un papel, como:
* Falta de oxígeno: El oxígeno promueve la descomposición, por lo que un entorno con bajos niveles de oxígeno puede ayudar a preservar el organismo.
* sedimentos: El tipo de sedimento que rodea el organismo influye en el proceso de fosilización. Los sedimentos de grano fino, como la arcilla, pueden ayudar a crear moldes y moldes detallados.
* Ambiente químico: La química del agua y el suelo circundantes puede afectar la preservación del organismo.
La fosilización es un proceso complejo que requiere una combinación de estos factores, pero el entierro rápido y la presencia de partes duras son los más críticos.