Por David Chandler, actualizado el 24 de marzo de 2022
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La tabla periódica organiza los elementos en orden creciente de número atómico:el número de protones en el núcleo. Este orden expone patrones sistemáticos en el comportamiento químico, que se muestran en filas (períodos) y columnas (grupos).
El número atómico identifica de forma única cada elemento. Por ejemplo, el número atómico del carbono es seis, correspondiente a sus seis protones.
Un átomo neutro tiene igual número de electrones y protones. Por tanto, un átomo de carbono neutro contiene seis electrones y seis protones.
Los electrones llenan capas de energía de menor a mayor. Los electrones de la capa más externa (los electrones de valencia) gobiernan cómo se une un átomo con otros.
Las filas de la tabla se llaman períodos. Todos los elementos dentro de un período comparten una capa de valencia; el número de electrones de valencia aumenta de izquierda a derecha. Cuando se llena un caparazón, comienza un nuevo período.
Las columnas, o grupos, reúnen elementos que comparten el mismo número de electrones de valencia, lo que les confiere propiedades químicas similares. Por ejemplo, los metales alcalinotérreos (Grupo 2) poseen cada uno dos electrones de valencia y exhiben una reactividad comparable.
Al mapear el número atómico y la configuración electrónica en una cuadrícula bidimensional, la tabla periódica proporciona un marco predictivo para elementos conocidos y aún por descubrir.